lunes, 9 de diciembre de 2013

ANA KARENINA

 Cuando la señora Oblonsky se enteró de que su marido, el señor Oblonsky, tenía relaciones con la institutriz francesa, esa familia pasó a ser una familia desgraciada. El señor dormía en su despacho sobre el diván de cuero, y la esposa no salió de su habitación en 3 días.

Un día todo el servicio decidió marcharse, el cocinero, el ama de llaves, el cochero...

El señor Oblonsky, le envió una carta a su esposa, para ir al teatro, pero ella no apareció, y el decidió ir a ver que pasaba, y ella estaba en su habitación.

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